lunes, 27 de junio de 2011

La música es arte

          Música, el idioma de los dioses.  -Nach-

          Es curioso cómo una canción puede cambiar tu estado de ánimo. Cuando escucho algo que verdaderamente me llena, me siento eufórico, no hay preocupaciones, no existen problemas, sólo vivo el momento. Un solo de guitarra: los vellos de punta, un escalofrío que recorre tu espalda y culmina en la nuca, un placer maravilloso, felicidad. ¿Qué sientes tú cuando escuchas música? Quizás no te llene un solo de guitarra, quizás sea ese agudo que sale de la garganta de tu cantante favorito; quizás sea ese ritmo que te vuelve loco, ese bajo, esa percusión producida por la batería, ese "boom" cuando parte una canción, esa letra que te llega hasta el sentido más recóndito de tu ser. En cualquier caso, a todos nos encanta un aspecto de la música.

          Una vez leí que, la música es lo que más se asemeja a un recuerdo o un sentimiento. ¿Te gusta la canción/cantante/grupo? ¿Sí? ¡Pues escúchalo coño! No importa lo que digan de ello, no importa quién sea, no importa su aspecto. Qué más da que sea gordo, feo, alto, guapo, bajo. Qué más da que se vista sólo de negro. Qué más da si la gente lo odia. Qué más da. TE GUSTA, escúchalo, sé feliz y olvídate de lo demás.

          Los prejuicios, la inamovilidad, condicionan a las masas. 

-Eh tío, qué haces escuchando Lady Gaga? ¿Pero tú no eras heavy?  
-¡¿Y qué coño pasa?! ¡¿Por qué cojones hay que etiquetarlo todo?! Me gusta el heavy coño, pero no tengo que escuchar heavy únicamente toda mi puta vida.

Leo Harry Potter, me gusta la música heavy, me gusta el house, me gusta el pop, me gusta el hardcore, me gusta el rock, me gusta Marilyn Manson, leo Ken Follet, me gusta Nirvana, me gustan algunas canciones de reggaeton, he visto las películas de crepúsculo. ¿Contradictorio? No.

Entonces, ¿qué coño soy?    SOY UNA PERSONA LIBRE DE PREJUICIOS QUE HACE LO QUE DE VERDAD LE LLENA SIN IMPORTARLE LO QUE PIENSE LA GENTE.

¿Y tú, has pensado alguna vez que diría la gente si escucharas tal cosa, o si vieras no sé qué película? Elimina esa sensación, por favor, y escucha, lee, mira, haz lo que de verdad te gusta. No importa si es antiguo, o si lo acaban de sacar.

Por último, aquí dejo algo que me hace feliz. Quizás para mí sea una obra de arte, para ti quizás sólo sea ruido. Quiero compartirlo, porque me importa.


¡Que viva Led Zeppelin, coño!

P.D.: Sí, siempre estoy con un "coño" en la boca.

sábado, 4 de junio de 2011

La muerte no perdona

"Nunca apreciamos lo que tenemos, hasta que lo perdemos". Seguramente habrás oído alguna vez esta frase. Pero, ¿te has parado a considerarla mesuradamente? Quizás sí, pero la mayoría de la gente no lo hace. Y es normal, yo era así al igual que muchísimas personas. Lo que hace que paremos nuestro mundo; que desajustemos nuestro reloj, que todo lo demás no importe y solamente miremos en una dirección, es una tragedia o un suceso chocante.

Desde hace un año aproximadamente, esta frase y lo que representa se hizo un hueco, y se acurrucó en el laberinto de mi cerebro. La causa fue una madurez intrínseca que vamos adquiriendo cuando crecemos, y por la que pasé, la cual no voy a detallar en este momento. Pero ha sido hoy, especialmente hoy, cuando dicha frase ha cobrado sentido real, cuando de verdad la he asimilado, ha calado en mi ser, me ha sacudido y la he hecho parte de mí.

A mi abuela le han diagnosticado cáncer. Cáncer de colon. Joder. Éste es el suceso que me ha estremecido y zarandeado cual hojas de un árbol débil en el cenit de un huracán.

Yo, personalmente, estoy regular; todo lo bien que puedo en una situación como ésta. Sin embargo, mi madre está peor. Ha derramado lágrimas, pero es fuerte y sé que lo está afrontando con vigor y nervio. Su madre se está muriendo y para ella, en estos momentos, la vida es una cuenta atrás.

Mi madre habló con sus hermanos, es decir, con mis tíos. Han llegado a la conclusión de que lo mejor es no decirle nada ni a mi abuela, ni a mi abuelo. ¿La razón? Mi abuela es una mujer de mente simple y tradicionalista. Está llena de energía. Es más, en estos momentos se encuentra, según ella, estupendamente deseando llegar a casa para tomarse una buena comida, hacer sus tareas y dormir como no lo hace en días. Y es que fue ingresada porque tenía molestias, y fue ahí cuando se lo diagnosticaron. Si le dijeran lo que tiene, se derrumbaría de un solo golpe. Le acortaría la vida sólo de pensar que es más corta. Ídem de lo mismo con mi abuelo.

Se dará cuenta, por supuesto. Es una persona dotada de un ingenio agudo y avispado. Sin duda esclarecerá que algo le pasa y cavilará sobre qué es. No sé qué pensar sobre todo ésto, estoy perdido. Por un lado, tiene razón mi familia y estoy seguro de que le afectaría negativamente el decirle que tiene cáncer. Por otro lado, pienso que es poco ético ocultarle que padece dicha enfermedad, y que si fuera yo, querría saberlo. Me inclino más hacia una postura que hacia otra, sin embargo, es algo que me voy a guardar para mí.

Todo ésto me hace reflexionar. Pasamos los días de nuestras vidas centrados en pequeñeces, sin apreciar lo que de verdad importa: tenemos una vida e infinitas posibilidades de cómo vivirla. NO LA DESAPROVECHEMOS. ¡Hagamos cosas transcendentales, extraordinarias, imposibles, alcancemos nuestros sueños, vivamos una vida plena y satisfactoria!. Realicémonos como individuos.

Vivamos por aquellos que no pueden. Corramos por los tullidos. Volemos por los mancos. Veamos por los ciegos. Oyamos por los sordos. ¡Palpemos la realidad!

Todos nacemos. Todos morimos. Y la muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja.